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El fin del verano, de nuevo

Con lo cohetes en la playa del último día de la Feria se acaba el verano; eso se ha dicho siempre en Motril. Este año, además, el viento de poniente  se ha sumado al final de la fiesta anunciando la inminencia del fin de los días de verano.

Apartamentos y urbanizaciones en las playas comienzan a vaciarse a partir de estas fechas. Chiringuitos, restaurantes, locales ven cómo el día a día va flojeando aunque siguen confiando en recuperar el ajetreo y el negocio durante los fines de semana. Los niños y niñas saharauis vuelven a sus campamentos de refugiados a sobrevivir aferrados al sueño de retornar algún día a su país ocupado y poder sentirse, de nuevo, hijos de las nubes como sus antepasados.

El fin del verano

Fuente: unclavoardiendo.com

Se echa encima septiembre, un mes amable y acogedor en la Costa, de atardeceres lentos que invitan a caminar con calma a orillas del mar. Nos gana septiembre con su aroma de melancolías.

Poco a poco, la ciudad va dando la espalda a la playa, que va adquiriendo un aspecto cercano a la desolación, de cierto abandono, de precariedad en sus calles e infraestructuras. Pronto, con las primeras lluvias, volverán las sempiternas inundaciones, las balsas de agua en el Pelaíllo, los charcos y goteras en Santa Adela y Varadero. Sin embargo, la ciudad va recuperando su pulso. De nuevo empieza el curso en todos sus ámbitos: escolar, político, municipal, cultural, deportivo…. y no dejamos de tener la sensación de que entramos en el tedioso bucle de la cotidianeidad. Y, cómo no, otra vez el fútbol, ese espectáculo de distracción masiva que ocupa la centralidad de la vida de tantos y que mueve las emociones de propios y extraños.

Los días vuelven a ser frenéticos: colegio, trabajo, actividades… Es la hora de los y las valientes, madres y padres para los que la conciliación de la vida laboral y familiar no es más que una expresión vacía y ajena a su realidad, normalmente conformada por un empleo precario o con condiciones laborales salvajes en el que no queda otro remedio que resistir. También es el momento de los imprescindibles, de los abuelos y de las abuelas que, cada vez más, hacen posible con su entrega y dedicación que las cosas puedan salir adelante, sobre todo en los hogares más humildes.

En nuestra ciudad se cumplirán los primeros cien días del nuevo equipo de gobierno municipal y con ellos el fin de la cortesía institucional. Ya no habrá excusas; es la hora de la verdad: las promesas electorales deberán cumplirse, las expectativas generadas, tomar forma, la cohesión y la solidez del equipo de gobierno municipal, hacerse visible. Sobre todo, convendría ya, después de este período, ir desterrando del vocabulario de ediles y responsables municipales la expresión herencia recibida, tan querida por unos como denostada por otros. Ya no toca.

Son muchos los asuntos por resolver, innumerables los problemas que aquejan a la ciudad y que sufren a diario sus ciudadanos y ciudadanas. Para empezar será interesante comprobar si se tiene voluntad de gobernar la ciudad de otro modo, de ejercer otra manera de hacer política abriendo las puertas y las ventanas de la gestión municipal a la participación de la sociedad civil. Una participación que no resulte meramente formal ni cosmética, sino que se traduzca en la implicación real de la ciudadanía en la resolución de los asuntos que les afectan.

En los próximos meses veremos también cómo se va perfilando el diseño del modelo de ciudad que quieren para Motril sus gobernantes y si no se desaprovecha de nuevo la oportunidad para hacer de nuestra ciudad una comunidad más justa, más equilibrada socialmente, más responsable y sostenible medioambientalmente, más imaginativa en la definición de su modelo productivo. En fin, una ciudad como espacio de convivencia para todos sus habitantes.

Vamos a ello.

Ver el artículo en Motril@Digital

 

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Tiempo de lectura

El verano es tiempo de lectura. Parece que en verano leemos más, se lee más. Quizás lo hagamos intentando recuperar el tiempo que durante el resto del año por la premura de los días, por las derrotas de las noches, no hemos podido dedicar a la lectura. También, sobre todo, porque la placidez del verano invita a la lectura: los días luminosos, las horas más lentas, las noches amables…

Los días de verano son propicios para recuperar el placer de la lectura, ese hábito mentalmente saludable, incluso vicio íntimo, solitario –que no nefando– que nos lleva de la mano, normalmente, hasta el amor y el gusto por los libros.

Casi me atrevería a decir que, en verano, el placer es leer, siendo igual lo que se lea. Pero no. Los contornos del verano suelen encerrar epifanías lectoras, momentos de iniciación a la lectura, descubrimientos a través de diferentes autores o títulos que nos pueden conducir de las aventuras de los Cinco o de la cabaña del Tío Tom a las islas de Stevenson. Y de estos, sin tregua, sin pausa, a las complejas y cautivadoras tramas y  personajes de la literatura más clásica. Cada libro abre ante nuestros ojos mundos nuevos e infinitos. En los libros leídos está la sombra, el rastro de lo que fuimos, los diversos bocetos de nuestro aprendizaje estético y de nuestra evolución vital, y lo más valioso y secreto de nuestro bagaje cultural.

Tiempo de lectura

Fuente: Freerange Stock

No sé si leer nos hace mejores. No creo que necesariamente. Pero estoy seguro que nos hace menos obtusos, más tolerantes, mejor dispuestos a la convivencia. En mejor predisposición de comprender el indudable valor de la cultura como artefacto enriquecedor de nuestras vidas.

De ahí la importancia de fomentar el placer de leer, de educar el hábito lector entre cuantos más mejor. En estos tiempos adversos  en los que tantas trabas se pone a la cultura para todos penalizando su acceso –el IVA cultural en este país es el más elevado de toda la Unión Europea con mucho, y los precios de libros, conciertos y espectáculos en ocasiones resultan prohibitivos–, las bibliotecas públicas deberían ocupar un lugar central y luminoso en nuestras ciudades, en sus barrios, en las calles y en las plazas. Pero no es así. Las bibliotecas languidecen y sobreviven en muchas ocasiones por el empeño vocacional, la creatividad y el compromiso de los bibliotecarios. Un perfil que algunos quisieran en extinción y que tanto tiene que ver con el de los viejos libreros.

Les cuento esto porque soy muy fan de las bibliotecas públicas y usuario de las de Motril, sobre todo de la de La Palma pero también de la de Santa Adela, en la que lamentablemente durante estos días de verano se puede leer un cartel en su modesta entrada que reza “Cerrada por mantenimiento”. No sé de qué se trata, pero convendría asegurar que en los meses de verano aprovechando la afluencia de gente en nuestras playas, esta biblioteca estuviera a pleno rendimiento, con un programa de actividades atractivo que diera mayor visibilidad a los servicios que presta.

No deja de llamar la atención la modestia de esta Agencia de lectura, que se encuentra a dos pasos del rutilante Centro de Desarrollo Turístico, sin actividad ni uso de momento conocido. Quizás no sería una mala iniciativa encontrar ahí un espacio de encuentro para vecinos y libros y de ese modo, recuperar algo de lo mucho que se ha gastado en ese barrio sin tener en cuenta a sus vecinos/as.

Cuiden las bibliotecas, mimen a los lectores. Los ciudadanos serán más críticos, es cierto, pero también serán mucho mejores.

Ver el artículo publicado en Motril@Digital

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Días de verano

Como cada año, el verano se nos acaba viniendo encima. Avisando o sin avisar, cuando nos queremos dar cuenta  nos vemos envueltos en el fragor del estío, en todo lo que tiene de bueno y en todo lo que tiene de malo: el aroma de las noches que insinúan promesas de otras  vidas (im)posibles, el rumor del mar más cercano o el color y el tacto de nuestras pieles invitadoras al roce. Pero también, el eco ruidoso de la masificación, las carencias en servicios e infraestructuras de nuestra ciudad y de nuestras playas o, en fin,  la mala educación ciudadana de buena parte de veraneantes, visitantes y habituales.

Foto @pegaozillo

Foto @pegaozillo

De cualquier modo, resistimos y año tras año, afortunadamente, podemos disfrutar con deleite de los primeros días del verano, cuando éste apenas se anuncia. Esos días que contribuyen a conformar un estado de ánimo que nos guiará por las calurosas jornadas de julio, nos llevará de la mano por las fragantes noches de agosto y nos dejará inmersos en la puerta de su final, en septiembre, un mes de nostalgia y de ligeras tristezas.

Es verdad que ya no se puede hablar de veraneo en un sentido clásico para buena parte de la población: esas vacaciones de larga duración en el período y  en los lugares habituales.  La crisis y sus secuelas –que parece que hayan llegado para quedarse–, también ha podido con esta práctica merecida que se permitían una buena parte de los trabajadores y de los ciudadanos en este país. En este sentido, como en tantos otros, se ha ido agrandando la brecha de la desigualdad. Los hay que tienen veraneo y otros muchos no.

De cualquier modo, nuestras playas acogen durante estos meses a familias y veraneantes que ocupan campings, apartamentos y urbanizaciones. La población se multiplica y los servicios y las infraestructuras se resienten. La limpieza de las playas deja que desear, también la de calles y paseos. Todos los años es igual, a pesar de lo previsible de la situación.

Las miradas se dirigen, entonces, a los servicios municipales de limpieza y a la empresa pública que los gestiona, alimentando un debate interesado sobre la externalización de estos servicios en el que no suelen intervenir ni participar los ciudadanos, los contribuyentes. Tampoco es nuevo. Echen un vistazo a sus recibos de agua en los últimos años y comprueben las bondades de la privatización de ese servicio.

Sin embargo, más allá de la necesaria mejora de la eficacia de los servicios municipales de limpieza –la privatización de los servicios públicos no es por definición una mejora, ante todo es un negocio– convendría, también, poner el foco en la (mala) educación ciudadana. Adoptar unas mínimas normas de convivencia en los espacios públicos, pero también en los privados, sigue siendo una asignatura pendiente para unos y otros. Un asunto, éste, que no merece la atención de nuestros gobernantes.

Todavía, en general, se entiende que nuestros derechos son exclusivos, personales, no colectivos; incluso, excluyentes. Que nuestros intereses inmediatos están por encima de cualesquiera otros. Entonces, justificamos nuestros comportamientos invasivos o irrespetuosos con los demás o con lo público como si solo existiéramos nosotros y, por lo tanto, todo nos estuviera permitido. De ese modo, al final de la jornada, no es infrecuente que, entre otras cosas, calles y playas queden devastadas y presenten un panorama desolador.

Urge reclamar más educación ciudadana, más educación, al fin y al cabo, que brilla por su ausencia.

En estos tiempos difíciles que nos toca vivir, se nos intenta convencer de que la educación es cara. Pero, día a día, comprobamos que mucho más cara es la ignorancia, la falta de educación en todos sus sentidos.

Pongámosle remedio.

[Ver la entrada en Motril@Digital]

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Son las emociones ¡Estúpido!

A pesar de lo que se está haciendo esperar la llegada generalizada del buen tiempo, determinadas campañas publicitarias siguen siendo fieles a su cita pre-veraniega. Ya sabemos cuándo llega la primavera… La poderosa Industria de la conciencia reclama una vez más su sitio, y no sólo en nuestras pantallas.

Esta temporada, frente a los ya tradicionales anuncios de las principales marcas de cerveza, Coca-Cola se ha colado con su amable y sugestivo Benditos Bares en pantallas, vallas, redes sociales y demás soportes publicitarios proponiendo incluso fiestas y celebraciones y re-interpretando el santoral católico. Nos gustan los bares, sí, Coca-Cola lo sabe como nosotros sabemos que lo mejor de los bares es su gente.

Pero, como las bicicletas, las cervezas son para el verano, ese tiempo de la felicidad y de nostalgias que no dejamos de empeñarnos en recuperar.

Estrella Damm continúa con su serie Mediterránea de relatos idílicos que tan bien funcionan en este tiempo; este verano con su anuncio ‘Todo depende del cómo y el cómo sólo depende de ti.

San Miguel da continuidad a su mensaje globalizador con su Cerveza de un lugar llamado mundo, con un nuevo anuncio buenrrollista, Ciudadano de un lugar llamado mundo. Y Cruz Campo se convierte en orgulloso patrocinador de la selección esquinando el sugerente No pierdas el Sur.

Mahou, por su parte, descarta estas estrategias de estacionalización  y  desarrolla su presencia de modo continuado durante todo el año apoyándose en mensajes oportunos y patrocinios futbolísticos siempre eficaces si se trata de cerveza.

El consumo renquea, pero las grandes marcas necesitan poco más que mantener su presencia publicitaria; las marcas bien asentadas en el mercado no necesitan una argumentación más o menos compleja para seguir vendiéndose. Basta con que estén ahí, a la vista de todos. Al fin y al cabo, más que ventas las marcas persiguen formar parte del tejido cultural de una sociedad que, en definitiva,  es lo que constituirá su éxito.

Todos estos anuncios y sus mensajes se dirigen directamente a los sentimientos y a las emociones, ponen su foco en las personas (generalmente jóvenes y atractivas y si no, entrañables) y construyen historias entretenidas que llaman la atención, gustan y divierten: la publicidad fascina gracias a su poder simplificador.

Modos de vida y sus representaciones alejados de la realidad más áspera que nos acosa; la publicidad define quiénes son los triunfadores y los anuncios las formas de la felicidad.

‘Lo inocente, lo inocuo de la publicidad es que quiera vendernos mercancías; lo imprudente, lo perverso, es que para ello enmascara la realidad, esconde las contradicciones de nuestra sociedad’.

Parece que ésta es la publicidad que funciona,  la publicidad que mueve a la gente

También en otros ámbitos esto es así. Ya sabemos que los sentimientos y las emociones suelen conformar de algún modo las intenciones de voto en las diferentes citas electorales, por ejemplo.

Nada mejor que un gran y bonito anuncio

Echar un vistazo a las últimas campañas publicitarias de las entidades financieras desvela igualmente un intento, quizás desesperado, por sumarse a ese tono de la comunicación.  Intentos arriesgados, como las mentiras, que rozan la impostura e incluso corren el riesgo de socavar, aún más si cabe, la credibilidad del anunciante.

Quien primero se atrevió fue Bankia, con su campaña Empecemos por los principios. Un ejercicio de cinismo con un coste importante en euros que sumado a su campaña de branding consecuencia de su salida a bolsa, ha supuesto un gasto impúdico que contrasta con la mezquindad de su política de desahucios, clausulas suelos y colocación de preferentes. Costes estos últimos mucho más importantes en reputación e imagen que parece que no se tienen en cuenta, a pesar de que, seguramente, a sus gestores y altos ejecutivos se les llene la boca de ROI cuando intervienen en sus másteres y disertan en espacios de Networking.

Otras entidades afectadas por el tsunami bancario siguieron la estela, como CaixaBank, que con mucha intención nos cuenta que ‘No sólo somos un banco, somos Caixa Bank’, -curiosa marca comercial ésta que parece apelar a aquella máxima de la era de la mundialización donde se proponía pensar en local y actual en global-. Veremos si el Bank conserva el alma de La Caixa. 

Mientras tanto, Santander y BBVA, más al resguardo del temporal, han continuado con potentes estrategias de comunicación que pivotan entre la publicidad, el patrocinio y la responsabilidad social.

Pero, la campaña del Fondo de Recate de Ordenación Bancaria (FROB) es el ejemplo más indecente que ilustra estas estrategias.

Frob

Una campaña costeada con fondos públicos, disparatada e insultante para la ciudadanía. Un mensaje en la que se da por bueno el rescate bancario y se anuncia que todo vuelve a empezar como si no hubiera pasado nada.

 

La publicidad institucional del FROB, del gobierno en definitiva, difundida con  intensidad en medios y soportes pretende contribuir a la creación de ese clima de opinión optimista que desde todas las instancias de poder se busca instalar de aquí a las próximas citas electorales dejando atrás, al fin, las encomiendas a la virgen del Rocío.

El disfraz del Patrocinio

La pérdida de eficacia de la publicidad convencional, el hartazgo que en ocasiones provoca, ha venido ensanchando el espacio de otras formas de comunicación comercial no lastradas por la imagen peyorativa de la publicidad, entre otras el patrocinio y el mecenazgo, que no sólo comunican sino que lo hacen de un modo positivo.

Se trata de formas interesantes de comunicación empresarial que trabajan con las emociones de las personas procurando asociaciones positivas de la marca con los eventos o las actuaciones patrocinadas y que suelen presentar beneficios tangibles e intangibles para patrocinador y patrocinado.

Sin embargo, en muchos casos de forma lamentable, estas actuaciones no dejan de pervertirse. Así, de este modo, TVE sigue sorteando la imposibilidad de emitir publicidad comercial, trastocando las razones del patrocinio a través de una de sus modalidades, el patrocinio cultural. Cualquier espacio vale para buscar un patrocinador que irrumpa con intencionalidad claramente comercial en la programación.

De esta manera, se destroza una de las principales ventajas del patrocinio: su vocación no intrusiva, su mensaje amable acomodado en el discurrir del relato que propone el evento o la actuación a la que apoya. 

Pero no nos detendremos, ahora, en tratar de desvelar hacía dónde lleva este camino en los medios públicos.

Contrastan estas soluciones perversas con el inacabable descenso de la inversión publicitaria en medios convencionales y no convencionales y con las telarañas que deben estar saliéndole a otro de los nonnatos proyectos estrellas de este gobierno de España: la Ley de Mecenazgo.

[Curiosamente, en estos días, el gobierno andaluz anuncia un anteproyecto de Ley de Mecenazgo con incentivos interesantes al consumo cultural de la ciudadanía y con medidas que pretenden promover el espíritu patrocinador en las Pymes. Habrá que estar atentos].

Mientras tanto, el consumo en ocio y cultura y las Industrias culturales siguen cayendo en picado y, a pesar de la responsabilidad en su desmantelamiento y de su infame destrozo de la enseñanza pública, al gobierno sólo se le ocurre preparar una campaña mediática para salvar al soldado Wert. Ver para creer.

 P.S.

Ya publicada esta entrada, me asalta un nuevo anuncio de cervezas. Mahou se apunta también a las campañas de verano: bares (de Madrid), optimismo, chicos y chicas, amistad, buenos momentos… De este modo, con la campaña #QUÉBIENSABESER UNO MISMO, Mahou se incorpora al circo. Bienvenida.

Toca rectificar, por lo tanto. Aquí pueden ver una de las piezas de la campaña

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Es el tiempo de la felicidad

Cuenta Almudena Grandes que para ella las vacaciones de verano en su casa de Rota son el tiempo de la felicidad. Y entiendo perfectamente lo que quiere expresar por que creo que se refiere  a un tiempo que se extiende prometedor y que nos envuelve en colores dorados como un ritual,. Un tiempo demorado, que discurre con placidez y que aproxima a estados de ánimo amables que invitan a que nos dejemos mecer por sueños blandos, fáciles y alentadores, a veces cercanos a la euforia. Veraneo, el tiempo de la felicidad.

Quien más quien menos ha disfrutado de esas temporadas hermosas que al cabo del tiempo llevamos pespunteadas en nuestros recuerdos básicos. En mi caso, largos veraneos familiares en Cercedilla, llenos de pandilla, excursiones, primeras lecturas, partidos de fútbol, piscina, bicis, aventura y escarceos en la niñez del amor. Veranos de playa, tenis y mundiales de fútbol en Almería.  Intermitentes estancias, casi de paso, al final, en Playa Larga conociendo, entendiendo y aprendiendo a amar a Cataluña. Primeros veranos independientes en Gredos, dedicados casi en exclusiva a los primeros pasos de los niños, rodeados de amigos por la proximidad de Madrid.

Veranos vividos desde la misma arena de la Playa de Almardá. Veranos de vidas soñadas como estancias en el paraíso. De alegría y vitalidad. Veranos luminosos y azules, del color de la luz de Valencia. De lecturas compulsivas, paseos por la playa y siestas con sabor a mar y aromas de jazmín. Veranos de  amistades sencillas, rutinas apacibles y tardes de pesca. De contemplar amaneceres, puestas de sol y  noches de luna. Veranos reparadores en los que recuperar la ternura del deseo y desandar desencuentros y equívocos. Veranos que creo que conforman la patria de los hijos y acotan ese tiempo de felicidad.

Haz click para ver vídeo

Ahora las vacaciones son más breves, casi espasmódicas, necesarias, higiénicas incluso. Ya casi nadie cierra por vacaciones. Si acaso, nos vamos por unos días pero seguimos conectados, pendientes de asuntos y contextos aunque nos dejemos llevar por  actitudes más laxas y actuemos de un modo más relajado.

En cualquier caso, antes y ahora, el verano siempre es un tiempo bohemio, de iniciación, de aprendizaje a veces. Un espacio propicio para aventurarse por los caminos del placer y de la sensualidad, del amor aunque sea ocasional,  y también del sexo. Un tiempo para la transgresión y la indolencia, para dar la espalda a los malos augurios, a la certeza de que la vida va en serio y de que, al final, es una trampa. Un espacio para las treguas, un tiempo para el optimismo.

La felicidad es para el verano: disfrutando de paraísos re-descubiertos, imaginando proyectos, construyendo sueños. Y leyendo, por que el tiempo de la felicidad es tiempo de lectura.

Ahora para mí, verano es cuando estoy contigo. Mi  tiempo de la felicidad es estar a tu lado y que me regales tus ganas. Estar de vacaciones contigo, aunque sean breves, casi robadas a la locura de los días, resulta siempre delicioso: en Évora, en La Vera, en Jerte, en Bala Negra, en Gata, en Cantarriján, en La Herradura, en las playas de Cádiz…. en África

Este verano yo tampoco cierro, aunque me voy (contigo) por unos días. Por eso me permito aprovechar la ocasión para desearles a todos ustedes –lectores, seguidores, amigas y amigos– que no dejen de disfrutar de ese espacio que no se nos regala, de ese tiempo ganado; de su tiempo de la felicidad. No dejemos que nadie nos lo recorte. Ni por supuesto que nadie nos lo quite.

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Tiempo de cervezas

La marca de cava de Freixenet y sus anuncios televisivos llenos de burbujas consiguieron hace décadas convertirse en un símbolo más de la Navidad, como los turrones El Almendro. El Corte Inglés se adjudicó la primavera y el verano es tiempo de cervezas: las campañas estacionales buscan hacerse un hueco en nuestro recuerdo.

Estrella Damm ha conseguido que sus anuncios suenen a verano. Desde hace tres años su posicionamiento  le vincula esencialmente con el territorio a la vez que  con una serie de valores identificativos con el consumidor. La fórmula de playas del mediterráneo donde gente joven y guapa se divierte ha calado.

Estrella adoptó este posicionamiento en 2009 de la mano de la agencia Villar-Rosás con Lo bueno nunca acaba si hay algo que te lo recuerda. Visto el buen funcionamiento del concepto y de la forma del spot, lo continuó en 2010 con A veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo. Cierra ahora la serie con este A veces lo normal puede ser extraordinario en el que se incorporan nuevos elementos que procuran eludir su agotamiento: por un lado, la presencia de celebrities, con Adriá en el centro y la aparición sorpresa de Elena Anaya;  por otro,  la estrategia de difusión a través de los medios sociales.

El comercial tiene como banda sonora el tema I wish that I could see you soon de Herman Düne y transcurre en el restaurante el Bulli y en diferentes escenarios de la Costa Brava. Sus protagonistas se supone que son los becarios de Adriá, los aprendices de hechicero según Lisa Abend que ha recogido en un libro así titulado la experiencia de su estancia en el restaurante que acaba con la fiesta de despedida de la promoción Precisamente en torno a la que se desarrolla este spot.

En términos generales, las marcas de cerveza han sabido adaptarse a las restricciones que  les ha impuesto la legislación publicitaria desarrollando estrategias que han sabido combinar eficazmente diferentes formas de comunicación comercial, desde la publicitaria al patrocinio.

La marca Damm, con Estrella, es un buen ejemplo de esto. En los últimos años ha reforzado los vínculos con Cataluña, su comunidad, buscando la asociación de determinados valores identitarios a través sus acciones publicitarias y de patrocinio. Así puede entenderse el patrocino del FC Barcelona y el concepto mediterráneamente. En 2010, Damm invirtió más de 8 millones de euros en publicidad, según el Ranking de anunciantes de InfoAdex-Anuncios.

En las estrategias de comunicación de las diferentes marcas de cerveza se repite la asociación con el deporte (sobre todo fútbol) y con la comunidad. El binomio fútbol-cerveza es una realidad que se expresa en los estadios y en los bares y que tiene un reflejo muy claro en la comunicación de las marcas. La vinculación con la comunidad, señalando alguno de sus valores identitarios, da muy buenos resultados, sobre todo en los patrocinios deportivos y, también, en los sociales y en los culturales.

Otra que también sabe y suena a verano es Cruzcampo. Después de su exitoso patrocinio de la Roja durante 2010 con el Desafío Cruzcampo, ahora  se posiciona decididamente vinculándose  al sur con esta campaña de Contrapunto BBDO. Por que el sur no sólo es un lugar, es un estado mental que todos necesitamos para no perder el norte. No pierdas el Sur’ apela a valores emocionales reconocibles por todos los consumidores. Una campaña coherente de la cerveza del grupo Heineken que registró  una inversión en publicidad de más de 22 millones de euros en 2010 situándose como el primer anunciante del sector.

Mahou, por su parte,  invirtió en publicidad durante el último año más de 15 millones de euros, ocupando el segundo lugar del ranking de anunciantes de InfoAdex-Anuncios, para llevar a cabo una estrategia más compleja. La Sra. Rushmore ha creado para la marca un imaginario en el que se combinan el fútbol, la amistad y los buenos sentimientos. El patrocinio del Atlético de Madrid, la campaña de navidad protagonizada por Iker Casillas y la reciente campaña ‘O todos o ninguno’, coloquialmente el parado de Mahou, son algunas muestras de ello.

Otras marcas del grupo Mahou-San Miguel también se están dejando ver este verano con sus nuevas campañas. San Miguel acaba de lanzar su nueva campaña ‘La ciudad’, situándose como la ‘cerveza de un lugar llamado mundo’. La primera que SCPF ha lanzado para la marca. El spot es un videoclip de un tema de Delafé y las flores azules para la campaña. El vídeo hace un recorrido por distintas ciudades para transmitir uno de los valores de la marca: la internacionalidad. ‘Una cerveza para gente diversa, abierta, de distintos lugares y realidades’. En 2010, San Miguel invirtió 8,9 millones de euros en publicidad. Según Millán Berzosa, una campaña con un enfoque coincidente con el del último spot de Heineken ‘Abre tu mundo’: dos historias conectadas para ciudadanos del mundo.

Después de lo anterior ya va apeteciendo una cerveza ¿no les parece? Yo me tomaré una Alhambra, la cerveza del grupo Mahou-San Miguel que poco a poco va ocupando un espacio propio más allá de Granada donde desarrolla una importante actividad de patrocinios deportivos y culturales. El año pasado Alhambra invirtió en publicidad 1,7 millones de euros.

En fin ¡Feliz tiempo de cervezas!

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De vuelta a casa

Es de madrugada y Alex vuelve a casa después de apurar una de las últimas noches del verano. La imagen es netamente urbana, se intuyen la geometría de la ciudad y las avenidas grises y se adivinan, detrás, los amigos que captan la imagen. Alex camina decidido con la guitarra a la espalda, de vuelta a casa, quizás después de una noche propicia para tocar canciones y disfrutar del espacio compartido con los amigos. Imagino sensaciones que recupero de mi propia experiencia: música, noche, verano, amigos, un mundo propio del que nos entendemos protagonistas. No me atrevo, sin embargo, a imaginar sus sueños.

De noche, de vuelta a casa

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