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Generación del 27: Ellas, las creadoras invisibles

Eran compañeras de Lorca, de Dalí, de Alberti. Eran las mujeres que en el Lyceum Club Femenino (fundado en 1926 por María de Maeztu) crearon un espacio propio en la sociedad y lo tomaron sabiendo que era suyo. Un espacio enterrado, como tantos otros en 1939, para acabar con sueños de libertad e igualdad.

En Las Sinsombrero, Tania Balló recupera y muestra las historias olvidadas de las mujeres que formaron parte de la Generación del 27 y que fueron víctimas de la masculinización de lo intelectual, un mal endémico de la historia, como señala la autora. La obra de ellos volvió, se reconoció y se incluyó en los libros de historia. La de ellas sigue, 90 años después, sin formar parte de la nómina de creadores que les pertenece. El exilio, unido al hecho de ser mujeres, las llevó a la invisibilidad.

portada_las-sinsombrero_tania-ballo_201601121707Sin embargo, las mujeres existieron, crearon y triunfaron como poetas, pintoras, novelistas, ilustradoras, escultoras y pensadoras de enorme talento. A través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30.

Las Sinsombrero hace referencia al gesto que protagonizaron Lorca, Dalí, Margarita Manso y Maruja Mallo de pasear sin sombrero por la Puerta del Sol en Madrid para dejar salir sus ideas, sus inquietudes. Un desafío a los convencionalismos sociales, una transgresión en la indumentaria como forma visual de mostrar en sociedad la confrontación con lo establecido y el rechazo a las costumbres impuestas, que mereció todo tipo de insultos y descalificaciones.

Sin ellas, la historia no está completa

Son las mujeres que se quitaron el sombrero, ese corsé intelectual que las relegaba al papel de esposas y madres. Que participaron sin complejos en la vida intelectual española en los años veinte y treinta. Son esas mujeres que salían en las fotos de grupo de la Generación del 27, pero no en los pies de foto explicativos: Rosa Chacel (novelista y poeta), Ernestina de Champourcín (poeta), Margarita Gil Rösset (escultora e ilustradora), María Teresa León (novelista), Maruja Mallo (pintora), Concha Méndez (poeta y editora), Josefina de la Torre (novelista, poeta y actriz), Ángeles Santos, pintora, María Zambrano (filósofa). Mujeres libres y rompedoras que anticiparon e hicieron posible a las mujeres de hoy.

El libro de Balló repasa la vida de estas mujeres, sus obras y las circunstancias, en muchos casos dramáticas, en las que tuvieron que trabajar y vivir: el siglo XX fue un tiempo convulso para las mujeres, una época en la que tuvieron que asentar su espacio de poder intelectual mediante un esfuerzo y una valentía ingentes. Este es el caso. Con la lectura de las Sinsombrero se disfruta del placer de descubrirlas gracias a su personalidad y a sus realizaciones relatadas a través de textos bien construidos que comparten una estructura común y que, finalmente, da como resultado un ejercicio de lectura y de memoria delicioso. Llevamos demasiado tiempo conociendo la historia en masculino y las Sinsombrero contribuye a que sea posible que la Generación del 27, por fin, alcance el género neutro.

El libro de Balló, el proyecto de Las Sinsombrero, es una invitación, muchas veces desde la ternura, a conocer a esas mujeres que miraban ese tiempo de frente, a esas mujeres que eran algo más que “mujeres de..” para descubrir que eran “mujeres que…” cambiaron el rumbo de la historia, que crearon, que amaron, que triunfaron y, sobre todo, fueron ellas mismas.

Balló nos invita a conocerlas, a ellas y a las que no están en el libro, porque aún estamos a tiempo de descubrirlas: Carmen Conde, poeta;  Elena Fortún, escritora; Norah Borges, pintora y xilógrafa; Ruth Velázquez, poeta y pintora; Lucía Sánchez Saornil, poeta y sindicalista; Rosario Pi, directora y productora de cine y tantas otras pintoras, poetas o compositoras.

Pero compensar es, también, una obligación ética. Aunque las tendencias cambian y, poco a poco, el relato va tomando matices más equilibrados, aún hay mucho trabajo por hacer. La integración plena y real de las mujeres aún dista bastante de ser una realidad efectiva a todos los niveles. Todavía quedan muchos mitos por derribar y aún más prejuicios por destruir.

Reseña publicada en Álabe, Revista de la Red de Universidades Lectoras.

Imprescindibles – Las Sinsombrero (Las mujeres de la Generación del 27)

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Terror en París. Acotaciones

  1. La barbarie y el terror no dejan de conmocionarnos nunca. Sin embargo, pareciera que hayamos desarrollado mecanismos colectivos que nos permiten su asimilación a lo largo de la historia sin que aparezca la necesidad de buscar soluciones justas para que no se repitan. Y, también, para no preguntarnos por qué no dejan de hacerlo.
  2. Los 129 muertos en París no pueden tener justificación alguna, ni humana ni política o religiosa ni según cualquier otra consideración.
  3. París todosTampoco pueden tenerla los tres mil muertos de las Torres Gemelas (2001); los 202 de Bali (2002); los 171 en Irak; los 106 en Kerbala y los 65 en Bagdad (2004). Igual que los 191 que fueron asesinados en los trenes de cercanías en Madrid ese mismo año y  las 56 muertes causadas por explosivos en el metro de Londres en 2005, ni los 60 turistas muertos en hoteles en Amán (Jordania) y los 185 en tres suburbanos de Bombay (2006). Como tampoco los 250 al estallar cuatro camiones bomba en Nínive (Irak) y los 130 en Karachi en 2007. Los 165 en Bombay en 2008. Los 77 asesinados en Noruega en 2011. Los 126 escolares en Pecharvar (Pakistán) en 2014. Ni la masacre en Charlie Hebdo, ni los 147 muertes de Garissa (Kenia), las 38 de Túnez, las 102 en Ankara y los 41 muertos en Burch Barache en el Líbano; todos ellos en este año de 2015. Tampoco, desde luego, las víctimas de las guerras de Irak, Kuwait o Afganistán.
  4. Los muertos se hundirán en el cajón oscuro de la memoria colectiva, mientras que sus seres queridos los acomodarán en el recuerdo ténebre de su frustrada presencia. Si acaso su memoria —ni siquiera sus nombres— servirán de excusa y justificación para próximas venganzas con la misma determinación y frialdad con que actuaron los ejecutores de los seis atentados simultáneos en la sala de fiestas Bataclan, en la Terraza de Bonne Biere, en Saint Denis, en le Petite Camboyanne y en el Boulevard Voltaire. Pero, esta vez, en montañas lejanas de la vieja Europa.
  5. Convendría traer a escena y recordar episodios más o menos cercanos en los que no se han dejado de tomar decisiones geopolíticas y estratégicas desde la codicia, la rapiña o los intereses de las grandes potencias internacionales.: Palestina, El Sahara, Kosovo, Irak, Kuwait, Afganistán, Líbano, Siria… Escenarios abonados, todos ellos, para ser alimento adecuado del fanatismo y de la sinrazón.
  6. Los actos de guerra ya no son monopolio de los Estados. Ya no. En esta tercera guerra mundial a pedazos que parece que estemos viviendo, hemos aprendido a reconocer otros nombres del terror: Al Qaeda, Hezbollá, Estado Islámico o Daesh,… etc. que se erigen en avanzada de la venganza y de la Yihad.
  7. Lo fácil, lo inmediato, lo políticamente correcto, la zona de confort desde la que nos dejan intervenir es aceptar los marcos conceptuales que nos proponen para que pensemos en el elefante de la primacía de la civilización occidental y nos sintamos reconfortados al viralizar que todos somos París, o a declarar solemnemente que el dolor de Francia es el dolor de España. En fin.
  8. Lo complejo, lo difícil, es lo que va más allá de los sentimientos y de las emociones. Salirse de las respuestas y de las venganzas a corto plazo. Lo arriesgado es buscar soluciones para acabar con las desigualdades, la inequidad y la injusticia con el principal objetivo de universalizar los derechos humanos a lo largo del planeta, por encima de cualquier otra consideración.

A quién no interesa.

[Ver el artículo publicado en Motril@Digital]

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27 de septiembre, AL ALBA

En Hoyo de Manzanares, una pequeña localidad al noroeste de Madrid, los primeros días de otoño anuncian sin timidez la llegada del invierno. Al fondo, los perfiles de la sierra de Guadarrama se muestran en todo su esplendor. Hoy todavía, además de un plácido lugar de vacaciones, su término municipal cuenta con diversas instalaciones militares (sobre todo, campos de maniobras, algún polvorín y retenes de guardia). No lejos de allí se levanta el Valle de los caídos, el mausoleo que glorifica el franquismo, un monumento insólito e impensable en cualquier sociedad civilizada.

albaEn uno de esos recintos militares, cuando despertaba aquel 27 de septiembre de 1975, al alba, un pelotón de soldados voluntarios fusilaba a tres jóvenes antifranquista (los otros dos lo fueron en la prisión de Burgos y junto al cementerio de Collserola, cerca de Barcelona). Fueron los últimos de los muchos ejecutados por el régimen de Franco, un dictador que ocupó el poder haciendo del terror su principal argumento y se despidió del mismo modo, dejando su impronta en un paredón de fusilamiento. Muchos creyeron que se trataba de uno de los últimos estertores del franquismo, una dictadura que agonizaba. Pero se equivocaban.

Cuarenta años después de aquellos fusilamientos, las huellas y las sombras del franquismo permanecen indelebles a través de algunos de sus símbolos y, sobre todo, en modos de pensar y en patrones de comportamiento. Un logro exitoso resultado de una estrategia planificada y comprometida por las élites militares, institucionales, económicas y religiosas que ocuparon el poder en beneficio de sus intereses durante buena parte de nuestra historia reciente.

De este modo, a estas alturas del siglo XXI España continúa siendo el segundo país del mundo en número de desapariciones forzadas, detrás de Camboya. Todavía quedan cerca de 150 mil muertos clandestinos en fosas y cunetas que condenan a sus familiares y a la sociedad en su conjunto a una situación triste e inhumana.

Todos los intentos por cerrar este dolor han resultado estériles. Se ha impuesto el discurso del olvido y la impunidad frente a la necesidad de la memoria colectiva para conocer la verdad de unos hechos que delinean las dimensiones del horror, un episodio digno de formar parte de una historia universal de la infamia.

Por eso, como en tantos otros asuntos, una vez más la sociedad civil ha tenido que tomar la iniciativa a través del trabajo, de las actividades y del compromiso de investigadores, activistas, familiares y ciudadanos. Todos ellos, desde diferentes ámbitos, dedican su esfuerzo a  recuperar la memoria, a reconstruir las circunstancias de aquellos hechos, a situar los lugares donde fueron asesinados cobardemente los desafectos, los enemigos –hombres y mujeres condenados sin juicio por el simple hecho de no ser como ellos, por no pensar de su mismo modo–. A que se sepan todos sus nombres. A que se desentierren e identifiquen sus huesos y vuelvan a la tierra recuperando su dignidad de seres humanos.

Aquí, en Granada y en la Costa, desde hace algunos años el movimiento memorialista procura que la sociedad deje de mirar hacia otro lado y dedica sus esfuerzos a localizar y señalar Lugares de la Memoria o a procurar romper la invisibilidad impuesta a algunos de los hechos que tuvieron lugar entre nosotros, como los crímenes de la carretera Málaga-Almería, la Desbandá –uno de los mayores crímenes de civiles de la historia, prácticamente desconocido más allá de nuestras casas–.

Frente al desdén y el desprecio del Gobierno de España y a la tibieza y equidistancia, en ocasiones, de las administraciones más cercanas, la labor de las Asociaciones apoyando el trabajo de investigadores y profesionales y organizando proyectos de investigación y actividades de difusión está contribuyendo al conocimiento de muchos de esos hechos y de sus circunstancias. En definitiva, a la socialización del dolor.

Sin embargo, lo que queda por hacer es mucho. Pasa, sobre todo, por el reconocimiento institucional de administraciones, gobiernos y medios públicos de comunicación de la importancia de esa tarea que, si somos capaces de llevarla a cabo, nos permitirá afrontar el futuro con la conciencia de saber que vivimos en un país decente.

No olviden.

[Ver el artículo publicado en Motril@Digital]

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La Formación no está, ni se la espera

Tres años y cinco meses después de la anunciada reforma de la formación para el empleo, el gobierno da a luz, con carácter urgente, el Real Decreto ley que pretende ordenar una vez más un desaprovechado modelo de formación para los trabajadores y para la competitividad de las empresas. No es el primer intento. Desde 1996 se han sucedido diferentes reformas de este sistema impulsadas por unos y otros gobiernos: reformas, chapuzas y retocados cosméticos en la mayor parte de los casos. Unas con acuerdo con los agentes sociales, otras sin él y algunas mediopensionistas. Pero, hasta la fecha todas ineficaces por su incapacidad de asegurar el destino final de los importantes recursos económicos que moviliza y, sobre todo, porque la formación entendida como un proceso de aprendizaje con valor en el desempeño profesional, en el empleo y como contribuidora a la viabilidad de las iniciativas empresariales, siempre ha sido lo menos importante. Ahora, también.

aprendizaje_460Veintidós años después de su puesta en marcha, ahora se pretende que el nuevo modelo permita consolidar en el sistema productivo una cultura de formación profesional y favorecer la creación de empleo estable y de calidad; algo que suena a discurso hueco, a fuegos de artificio, una vez más. Lo que se persigue, sobre todo, es salir en clave electoral como adalides de la lucha antifraude de los fondos de formación. Poco más.

Lo más relevante de esta reforma quizá sea que, por un lado, se relega a los agentes económicos y sociales a un segundo plano, a un papel poco relevante en la práctica, concediendo todo el protagonismo a la Administración. Por otro, el aumento de las medidas que pretenden impedir el fraude con el aumento de los mecanismos de control, a través de la creación de una unidad especial de inspección en la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

De la formación más bien poco. Si acaso el espacio que se abre para la participación de los centros y entidades privadas de formación, la centralidad de las iniciativas de formación de las empresas y la participación de alguna manera de todas las empresas en la financiación de las iniciativas de formación.

Por lo demás, medidas que dependen de su desarrollo reglamentario, como el marco de planificación, ejecución y evaluación permanente y otras que quedan en el limbo, como el cacareado Cheque de formación para los parados o la Cuenta de formación para todos los trabajadores. Eso sí, muchas palabras clave: transparencia, calidad, eficiencia, controles, estabilidad, coherencia…

Las organizaciones empresariales y los sindicatos se han quejado bajito. Al fin y al cabo el trámite parlamentario del Real Decreto ley puede presentar oportunidades para su modificación. Tampoco han levantado la voz las comunidades autónomas, ocupadas quizás en otros afanes, cuando el nuevo modelo propuesto sigue sin resolver su encaje en la gobernanza del sistema, uno de sus problemas endémicos.

El Servicio Público de Empleo Estatal se reserva la parte del león en cuanto a programación, gestión y control de la formación profesional para el empleo, contando con el apoyo técnico de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (actualmente Fundación Tripartita, antes FORCEM), que además realizará funciones de apoyo en el desarrollo estratégico del sistema. Una Fundación ésta que, una vez más, deberá adoptar las medidas necesarias para adaptar su organización a lo establecido en la nueva norma, pero que mantendrá su estructura monolítica con un equipo directivo que permanece prácticamente inalterable desde la noche de los tiempos, gracias a su capacidad para nadar y guardar la ropa.

A la vista de lo anterior cabe preguntarse, una vez más, sobre la importancia que se da a la  formación desde la Administración y sus responsables políticos cuando, por ejemplo, no se adoptan medidas concretas y efectivas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas para su acceso generalizado a la formación y los trabajadores autónomos siguen quedando prácticamente fuera del sistema.

Por último, convendría detenerse a reflexionar sobre la configuración de estos dispositivos de formación que se han revelado ineficaces para contribuir a mitigar la sangría del desempleo, para la recualificación de esos trabajadores y, sobre todo, por la irrelevancia de la cualificación profesional de los trabajadores a la hora de ser requeridos para ocupar puestos de trabajo cada vez más precarizados.

Por eso, la formación no está ni se la espera, tampoco en esta nueva reforma. Al menos, de momento.

Leer el artículo en Granada Hoy

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Fundido a black

En ocasiones, uno no sabe cómo empezar.

No se trata del vértigo del espacio en blanco, no, sino de que se te agolpan en el borde de los dedos tantas cosas qué decir o que escupir, como es el caso, que no resulta fácil alinear las primeras frases de modo que te lleven a hilvanar el relato que se pretende. Lo de las tarjetas black, las tarjetas opacas de Caja Madrid-Bankia, es una de esas ocasiones.

Desde que se conoció en detalle la utilización perversa de estas tarjetas de empresa, se han dicho muchas cosas. Quizás casi todas, lo que nos ha permitido hacernos o confirmar la idea de la corrupción intrínseca del sistema, cuando ésta es estructural y tiene sólidas bases. La corrupción en nuestro país es de amplio espectro.

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Estamos penosamente acostumbrados a los escándalos –ese eufemismo que encubre y maquilla todo tipo de actos indecentes, cuando no delictivos–. Una tarea, ésta de acostumbrarnos, socializadora que, como todas ellas, lleva su tiempo y dedicación y en la que se han empleado con intensidad las estructuras institucionales de poder desde no se sabe muy bien cuándo. Personalmente se me viene a la boca aquella arrogante frase del franquismo de que todo está atado y bien atado porque, al menos personalmente y de modo global, creo que de aquellos polvos vienen estos lodos. Y es que, de algún modo, quien  ha detentado el poder en su sentido más extenso  en los últimos cuarenta años (otra reminiscencia) en nuestro país, es una generación de españoles heredera directa del franquismo ( a su favor o en su contra), si no de sus formas, sí de sus esencias y de las lógicas de su evolución histórica.

Hemos interiorizado, también, que el poder corrompe y que inocula a quienes lo detentan el convencimiento de la impunidad.

Todo ello, nuestras costumbres que consienten los escándalos y nuestras creencias, que han permitido que los poderosos sean impunes, forman, como digo, parte de nuestro acervo cultural.

Ese sentimiento de impunidad generacional de todas estas gentes, 82 consejeros o directivos y 4 consejeras o directivas, tiene su reflejo en el cómo, cuándo y para qué han utilizado sus tarjetas.

Entre todos ellos, y un poco ellas, gastaron 15.249,3 millones de euros entre 1999 y 2012. A todos  les pareció de lo más natural gastar en ejercicio de la representación de su cargo cantidades indecentes en determinados productos, servicios y objetos que, según mantendrá el impune, contribuirían a los objetivos corporativos de Caja Madrid-Bankia. También considerará el corrupto que poco tiene que ver con el asunto haber gastado esas cantidades cuando la entidad estaba estafando ciudadanos de a pie con las preferentes. O desahuciando a familias enteras de sus humildes viviendas. Y menos aún que la entidad protagonizara el mayor rescate de nuestra historia: 23.500 millones de dinero público.

No hay diferencias entre unos y otros. No hay matices de color e ideología. Comparten idénticas o parecidas pautas de consumo. Todos han sido iguales –y esto último duele decirlo cuando tanto nos hemos empeñado algunos en desmentir ese lugar común del todos son iguales–.

Pero conviene fijarse detenidamente en alguno de ellos, aunque sólo sea como botón de muestra.

Decir Blesa es decir Aznar

Blesa con AznarMiguel Blesa de la Parra, funcionario y financiero, presidente del Consejo de Administración de Caja Madrid desde 1996 a 2009. Fue nombrado por su amigo José María Aznar para dirigir la entidad financiera cuando ejercía como abogado especialista en Derecho Tributario. Su nombramiento fue apoyado por los consejeros del Partido Popular, Izquierda Unida y Comisiones Obreras. Desde 2013 está siendo investigado judicialmente por irregularidades durante su gestión.

Es sobradamente conocido su modo de vida, su afición a la caza mayor y a los safaris, su gusto por la buena mesa y por los artículos de lujo. También la relevancia de su papel en el caso de la estafa de las preferentes y su desprecio hacia los preferentistas. Hasta ahora, a pesar de todo lo que se sabe y de que (creo) nadie puede dudar de que se trata de una persona despreciable, la única consecuencia de la investigación judicial ha sido la expulsión de la carrera judicial del juez que llevaba la causa y tuvo la osadía de mandarle a prisión, Elpidio Silva.

Blesa es la piedra angular de todo este asunto. Lo primero que hizo tras ocupar la presidencia del Consejo fue subirse considerablemente el sueldo, llegando a suponer 18 veces más que el su antecesor, Jaime Terceiro. Con elevados salarios, buenas dietas, tarjetas opacas y créditos a bajo precio todo el puente de mando de la entidad estaba controlado por Blesa para dirigir la entidad con placidez.

Decir Baquero es decir Paredes

Paco Baquero y María Jesús ParedesFrancisco Baquero Noriega. Empleado de banca,  afiliado a CCOO desde hace 40 años, y habitual en los órganos de dirección en su Federación en diversos cargos. Entre otros el de secretario de formación en los primeros momentos de la puesta en marcha del sistema público de formación continua, período en el que los recursos destinados al mismo eran considerables y la Federación de Banca era una de la de más peso e influencia dentro de la estructura del sindicato.  Baquero es la pareja de María Jesús Paredes, la rubia, todopoderosa secretaria de la Federación de Banca de Comisiones Obreras durante muchos años. Una referencia en el sindicato. Baquero es miembro del Consejo de Administración de Caja Madrid desde 2007.

La pareja Baquero-Paredes, desde que se retiraron del primer plano de la actividad sindical, se dedicó con bastante éxito, por lo visto, a los negocios de consultoría y gestión de la formación de no pocas Federaciones de CC.OO, enfrentándose en estos últimos años a diversas informaciones que desvelaban la existencia del importante patrimonio acuñado por la pareja.

Decir Iranzo es decir vocero de la élites económicas y financieras

Juan IranzoJuan Emilio Iranzo Martín, es Doctor en Económicas por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático de economía aplicada de la UNED, vicepresidente del Instituto de Estudios Económicos, Académico de la Real Academia de Doctores. Miembro de la Comisión Permanente del Consejo Asesor de Sanidad del Ministerio de Sanidad, Igualdad y Políticas Sociales. Desde comienzo de 2014 era consejero del Consejo Económico Social, en calidad de experto nombrado por el gobierno. Presidente de la Comisión de Gobierno y Responsabilidad Social del Consejo de Red Eléctrica Española. Es uno de los colaboradores habituales en el programa de televisión de Intereconomía El Gato al agua, lo que nos ha permitido conocer más de cerca sus opiniones económicas y políticas de carácter neoliberal, como se dice ahora.

Personalmente no  me resulta llamativo su gusto por la lencería fina, incluso le alabo el gusto. Pero entiendo menos que costeara ese buen gusto con la tarjeta corporativa, a no ser que se tratara de un gasto de representación asociado a alguno de sus otros gastos en Gabanna y en Gayarre, locales conocidos en distintos ambientes de la noche madrileña.

Estudió en el Ramiro de Maeztu y quienes nos cruzamos con él en alguno de sus pasillos, pero en ninguna de sus canchas de basquet, sabemos que, ya entonces, era un tipejo penoso tirando a patético.

Decir Moral Santín es decir corrupción ideológica y política

José Antonio Moral SantínJosé Antonio Moral Santín, profesor universitario, político. Presidente de Telemadrid entre 1991 y 1995, en representación de Izquierda Unidad. Vicepresidente del Consejo de Administración de Caja Madrid entre 1995 y 2012. Diecisiete años en los que se mantuvo en el Consejo y fue designado como miembro de diversos Consejos de Administración de empresas participadas por Caja Madrid.

Quienes han pasado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM saben perfectamente cuál es la catadura moral del personaje.

Decir Rodrigo Rato, es decir clanes del poder

Rodrigo Rato FigueredoRodrigo Rato y Figaredo, político y economista. Vicepresidente segundo del gobierno y ministro de economía entre 1996 y 2004. Director Gerente del Fondo Monetario Internacional hasta 2007;  presidente del Grupo Bankia entre 2010 y 2012 y consejero asesor para Latinoamérica y Europa de Telefónica.

Rodrigo Rato es bisnieto de Faustino Rodriguez-San Pedro y Díaz-Argüelles (ministro, diputado, senador y alcalde de Madrid) e hijo del empresario Ramón de Rato Rodríguez de San Pedro.

Tengo recuerdos del joven Rato, a la vuelta de su estancia en Berckeley (California), haciendo footing por las carreteras de Ciudad Real, circunscripción por la que presentó por primera vez como candidato al Congreso por Coalición Democrática, precuela del Partido Popular. Distante, pero simpático, con ese áurea de joven cachorro que imprime el carácter de los que ya se saben poderosos. Rato, en esa ocasión, a pesar de los esfuerzos de la Agencia que llevaba la campaña, no logró el escaño.

Como digo, son únicamente un botón de muestra. Quizás haya puesto un foco un tanto anecdótico, movido por mis demonios personales.

Quizás convendría señalar y poner nombres a los cuatro consejeros que no utilizaron la tarjeta.

Quizás, también, hacer referencia a las cuatro consejeras entre los 86 consejeros y directivos –un consejo y equipo directivo de cojones, sin lugar a duda–, aunque esto no sorprenda (otra de nuestras identidades culturales). Y, sobre todo, indagar en los gastos de sus tarjetas: ¿Compran ropa interior masculina en correspondencia a la afición de alguno de sus compañeros de consejo a la lencería femenina? Si fuera así, ¿dónde? ¿Tienen mayor sutileza en sus gastos, quizás?… Ahí les dejo una interesante vía de investigación.

Hasta 86 hay muchos más, pero no conviene extenderse.  No obstante, tengo la sensación de  que está entrada continuará.

Aunque hoy, no.

Escribo en esta mañana de domingo, también gris aquí en el Sur, todavía lenta y silenciosa mientras, supongo, que las tropas desfilan con orgullo por el Paseo de la castellana ante la mirada marcial del Rey Felipe VI, su consorte y sus vástagos, celebrando este 12 de octubre, día de la fiesta nacional.

Tanto orgullo patriótico en estos días!  En fin.

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Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 15.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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La vida a veces

Carlos del Amor es un periodista singular que escapa a todos los perfiles, un enviado especial a la vuelta de la esquina, según él mismo dice. Me gusta. Siempre me han gustado sus piezas breves, inteligentes y originales, como islas imaginadas en medio de los tonos grises de las noticias del Telediario. Le reconozco, sobre todo, su capacidad para extraer de un gesto, de un color, de una actitud, de una mirada, una noticia, una crónica diminuta sobre un personaje, un evento cultural o un acto cotidiano.

En estos días, Carlos del Amor anda promocionando su primer libro, La vida a veces, un libro de relatos, de historias singulares, que presentó hace algunas mañanas  en el programa de Pepa Bueno y Gemma Nierga, en la SER. El libro toma el título y comienza con ese poema de Gil de Biedma que, a pesar de su grandeza, yo no tenía en el recuerdo.

Como lector de pequeñas dosis de poesía, admiro los poemas de Gil de Biedma y vuelvo a su lectura recurrentemente, como sólo se hace con aquellos textos que, sean poemas o relatos, tienen la hondura precisa para hacerlos atemporales.

El poema, leído por la voz acariciadora de Carlos del Amor, atenúa el sentido de unos versos demoledores.

La vida, a veces

“La vida a veces”

La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
– cuando me dejo y tú te dejas –
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es muy poco
y tan intensa -si es tu gusto-
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida; luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.

Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.

Jaime Gil de Biedma

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