El año vivido

Lo vivido, las cosas que he hecho en este último año han ido en esta dirección: asentarme, reconocer el terreno y tantear algunos senderos para saber por dónde hay espacios de los que poder disfrutar.

Estos suelen ser momentos de listas, resúmenes y balances, aunque yo no sea muy partidario. Quizás por mi modo de hacer casi siempre desordenado, impulsivo, incluso caótico, que cualquier mirada más o menos atenta pone en evidencia. Pero reconozco lo interesante que puede resultar re-pasar y re-pensar lo que se ha hecho durante el tiempo que va quedando atrás y procurar ver dónde nos han llevado esos días, esos momentos que nos han traído hasta hoy. En cualquier caso, algunos, los más personales, me encantan por lo que suelen encerrar.

El año que ha terminado se va dejando trazado un nuevo escenario en el que, a partir de ahora, se desarrollará el teatrillo de mis días. Un nuevo lugar para vivir, otras condiciones para trabajar.

Este año me he trasladado a vivir a un lugar hermoso. Al inicio de la primavera la intensidad de Madrid se fue quedando atrás para acercarme a las tierras del Sur, al borde del mar de Granada con el propósito de buscar y encontrar perfiles más leves en los días, un tiempo más sosegado, un discurrir menos exigente. Otra luz. Otros afectos.

caminitos

Y con Madrid se quedó también la actividad profesional que venía desarrollando en los últimos años. Muchos sentimientos, compañeros y compañeras, amigos; la zona de confort. Pero también el desgaste de la vida, el hastío y el desánimo de no poder compartir un proyecto antes querido, pero ahora lejano y amargo para mi. Llegó mi hora quizás para buscar otros caminos que abriguen las condiciones de la ilusión.

Lo vivido, las cosas que he hecho en este último año han ido en esta dirección: asentarme, reconocer el terreno y tantear algunos senderos para saber por dónde hay espacios de los que poder disfrutar.

Continuar leyendo «El año vivido»