Dulce amante olvidada

Racimo
Racimo. Isabel Cáceres

Como el azahar invades

el espacio que ocupa

la intersección de tu ausencia.

En cada primavera vuelves

el aliento otoñal,

la risa alborotada y carnal.

Como la vid y el trigo acudes

al esplendor vagabundo que cosecho.

Como el olivo y la encina enraízas

ámbar y arena que cultivan

el latido de mi abrazo venidero.

En cada nuevo beso estás.

En su pecho floreces.

En sus labios brotas.

En su ausencia emerges.

En el aroma de su vientre encuentro
tu identidad primera.

Y vuelves.
Dulce amante olvidada