Fin de curso, fin de ciclo

Cosas de Bolonia. Finalizado el período lectivo ya estamos con los exámenes finales. Esta semana les ha tocado a mis alumnos y alumnas de Publicidad y Relaciones Públicas y de Administración y Dirección de Empresas. También esta semana la directora de mi departamento me ha comunicado que la situación financiera y presupuestaria para el curso que viene no permite la continuidad de los profesores asociados que veníamos impartiendo docencia en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. El curso que viene con trece profesores menos, el personal docente e investigador de Comunicación se hará cargo de las mismas asignaturas, prácticas, tutorías y otras actividades académicas para  un número de alumnos similar o superior al del curso que ahora finaliza.

La figura del profesor asociado, con una dedicación parcial que compatibiliza con su actividad profesional, pretende aportar una visión práctica y empresarial en diferentes materias y asignaturas, complementándose así el planteamiento excesivamente academicista que, en muchos casos, tienen los contenidos que se imparten en estas titulaciones. De ese modo se pretende contribuir a superar la distancia entre esas dos ‘lógicas empresariales inconmensurables’ que son la universidad y la empresa.

No es contabilidad,es ideología

‘No hay dinero para cubrir todos los servicios públicos’ nos dicen, por lo que se hace necesario la adopción de medidas que permitan ajustar el gasto público a los ingresos de modo inmediato. Parece que se tratara de un asunto contable, y para cuadrar las cuentas se reducen los presupuestos sobre todo de educación y formación, sanidad, dependencia, investigación y desarrollo… y, en fin, de todos los servicios públicos. Sin embargo suena más a una cuestión ideológica que numérica: a los contables les interesa sobre todo las políticas que tienen que ver con la equidad y con la igualdad de oportunidades de los más desfavorecidos. La educación, la sanidad, la dependencia son servicios públicos básicos, esenciales, que tienen más que ver con la dignidad de las personas y con la justicia que con el bienestar. Sin educación, sin sanidad, sin ayuda a los dependientes, a los más humildes no les queda nada.

Biblioteca URJC. Campus de Vicálvaro

En el caso de la educación superior, las medidas afectan al conjunto de la comunidad universitaria: personal de administración y servicios (reducción de retribuciones y cambio en sus condiciones laborales), estudiantes (incremento significativo de los precios para cursar estudios oficiales de grado y máster, cambio en los criterios para la obtención de becas y ayudas) y profesorado (reducción de la financiación a proyectos de investigación, precarización de sus condiciones laborales y modificación unilateral de su régimen de dedicación).

Según todos los rectores de las universidades catalanas las medidas adoptadas por el gobierno de España, además de impropias, pueden dar lugar a situaciones injustas, y advierten que la injusticia socava la base de la convivencia y, finalmente, se vuelve contra toda la sociedad.

El esfuerzo para cuadrar las cuentas se sigue reclamando al conjunto de los ciudadanos a través de una mayor carga impositiva, de la reducción de sus retribuciones o del incremento del coste de los servicios públicos sin que se adopte ninguna medida específica para atajar el fraude fiscal y la economía sumergida que actualmente equivalen a más del 20% del PIB.

Por eso conviene no dejarse confundir. No se trata de la necesaria revisión del modelo de educación superior para hacer más competitivas a las universidades, ser más eficaces en el desarrollo de sus actividades y asegurar una mayor eficiencia de los recursos públicos. El objetivo parece ser desmantelar el modelo público  de educación y formación haciéndolo irrecuperable para el futuro. La educación y la formación de las personas dependerá cada vez más de su poder adquisitivo al margen de criterios como el mérito y la capacidad. Cosa de ricos, al final.

Medidas similares se están llevando a cabo en todo el sistema educativo afectando a la educación secundaria y a la formación profesional que lejos de valorizarse se verá condenada a un permanente ostracismo. De un mismo modo se verá mermada la oferta de formación para el empleo, dirigida  a la recualificación de los trabajadores ocupados y desempleados. No hay reformas ni estructurales ni coyunturales, se trata del fin de ciclo del modelo público de educación y formación en nuestro país. En definitiva, son medidas que no van a favor  del conocimiento, la formación, el aprendizaje y el talento, y que no dejan dudas sobre el futuro que se pretende diseñar para esta sociedad.

En otros países de nuestro entorno los ajustes que se estén llevando a cabo tienen un carácter más respetuoso con la inteligencia, preservándose  los recursos destinados a educación y formación y a investigación y desarrollo.

El oficio de enseñar

Con este desalentador panorama acabo mi colaboración con la universidad pública con cierta amargura. Me quedo, eso sí, con la sensación positiva de haber disfrutado de la gratificante tarea de enseñar durante un cierto período de tiempo, lo que me ha permitido aprender y enriquecerme personal y profesionalmente a través de unas relaciones estupendas y muy positivas con los estudiantes y con los demás docentes, implicados todos ellos en el aprendizaje de sus alumnos y comprometidos con su actividad académica e investigadora.

Ahora, encima de la mesa tengo 82 exámenes y otros tantos proyectos de fin de curso para revisar y calificar en los próximos días. Me pregunto cómo de riguroso debo ser en mis calificaciones sabiendo que de algún modo se está poniendo en cuestión el valor de la educación y de la formación y, además, que muchos de mis alumnos y alumnas finalizan sus estudios y estarán en condiciones de incorporarse a la actividad profesional con todas las dificultades que esto conlleva en un mercado laboral ya devastado.

¿Me ayudan?

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Actualidad

4 Respuestas a “Fin de curso, fin de ciclo

  1. @mismo_optimismo

    Mal de muchos…yo he trabajado en una privada y he visto como mi asignatura se la daban a gente “de la casa” pq aunque no tengan ninguna formación ni experiencia en ella, nunca dicen no a otra asignatura y amortizan el sueldo que le pagan y se ahorran las que me pagan a mi. Como es privada entra dentro de lo comprensible para todos,menos para mi, que me pierdo las experiencias que me aportan y que tu bien conoces. Un cordial saludo.

    • Privadas y púbicas… tampoco debería haber determinadas diferencias, al fin y al cabo se trata de enseñar. Pero creo que tienes razón, al final siempre se impone la realidad.
      Me interesaba compartir mis dudas, ya sabes.
      Gracias por tu visita!!

  2. Difícil cuestión la que pones encima de la mesa. Siendo coherente con la misión de aportar una visión práctica y empresarial que como profesor asociado representas, las calificaciones de exámenes y proyectos deber ser un fiel reflejo de tu misión. Por otro lado, teniendo en cuenta que a lo que se van a enfrentar tiene poco que ver con la realidad que creíamos estar construyendo, ¿de que les sirve esa coherencia? Tal y como están las cosas (y como van a estar), ¿dónde está el punto de equilibrio entre enseñar y estimular?

    Lo que dices es cierto, “No es contabilidad, es ideología”. Acabo de leer algo que relaciono con lo que dices. Como otras veces, dejo el enlace, por si te apetece
    .

    Un abrazo Jose.

    • En realidad lo que me preocupa es eso, ser coherente con el compromiso que he adquirido con mi tarea. Por otro lado, cada vez estoy más convencido deque el equilibrio entre enseñar y estimular está en el desequilibrio hacia el estímulo, hacia lograr despertar la curiosidad hacia los asuntos sobre los que se pretende enseñar. El otro día, en la presentación de El Consumidor social, su autor, Miguel del Fresno comentaba que la tarea de enseñar muchas veces es, sobre todo, saber comunicar lo complejo, saber transmitir de un modo comprensible, y atractivo por qué no, aquello que puede resultar árido y lejano.
      No había visto la entrada de López Ponce y me parece muy acertada, como siempre.
      Gracias por tu comentario y, sobre todo, por estar ahí.
      Un abrazo Isabel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s