Las tardes impares

Melancolia E. Munch

Melancolía, Edvard Munch

A Isabel,
que persigue el amanecer en cada tarde

La tarde por delante
como un destino oscuro.

De qué modo desprender
la intimidad pegajosa de la soledad,
su compañía estéril
amontonando vacíos, pensamientos
huecos, antiguas tristezas.
Cómo esquivar el trance
del olvido y conjurar
la permanencia de lo efímero.

Quizá, si estuvieras tú
fuera capaz de imaginar
otros contornos, quebrar
esta estructura aciaga, declinar
los signos de otras voces.

Si estuvieras,
quizás fuera posible formular
la levedad austera,
ahuyentar el desamparo, converger
en el centro de tu abrazo.
Huesped de ti, seguidor
de los destellos que iluminen la penumbra
gris de las tardes impares

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3 comentarios

Archivado bajo Personal, Poesía

3 Respuestas a “Las tardes impares

  1. UNA PROSA ROMANTICA TENDRIA MAS FUERZA YA QUE LA SUAVIDAD DE LAS PALABRAS Y TODO EL CONTEXTO, QUE ADEMAS ESTA MUI BIEN ESCRITO.

    Y CON SU ANUENCIA LE PIDO QUE ME PERMITA VOLVER.

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